Concepto de Liturgia
La liturgia es el culto santificante de la Iglesia, compuesto por un conjunto de signos y símbolos.
El signo es una señal sensible que nos trae a la mente otra definida, clara y comprensible, tal como ocurre con las señales de tránsito.
El símbolo es un elemento sensible que hace presente una realidad de otro orden, más allá de lo que la razón alcanza a dominar. Están compuestos por elementos como el agua, la luz, el fuego, la ceniza, el ramo, la sal y el incienso y por gestos como imposición de manos, unciones y procesiones.
El Concilio nos dice que "Las acciones litúrgicas no son acciones privadas, sino celebraciones de la Iglesia, que es sacramento de unidad, es decir, pueblo santo congregado y ordenado bajo la dirección de los obispos". Por lo tanto, la liturgia es por sí misma acción de la comunidad.
La asamblea es el conjunto de fieles que, unidos en caridad, realizan una celebración litúrgica. La asamblea congregada puede participar escuchando, respondiendo a los diálogos, cantando con piedad y entusiasmo, tomando las composturas adecuadas, colaborando como lectores, salmistas, anunciadores, directores del canto, acólitos, etc. Si el conjunto de personas no vive y siente la mutua comunión, no existe asamblea eclesial.
La liturgia celebra siempre el Misterio Pascual. Por ese motivo, la Pascua es el centro del Año Litúrgico.
Con relación al arte en la liturgia, el Concilio dice que "los ritos deben resplandecer con una noble sencillez", y que los obispos "al promover y favorecer un arte auténticamente sacro, busquen más una noble belleza que la mera suntuosidad"